Trujillo tiene color en las fachadas y mucha historia detrás de sus puertas. Alrededor de la Plaza de Armas se levantan casonas de las épocas colonial y republicana. Más allá aparece el paisaje seco de la costa norte, con los muros de tierra de Chan Chan y los templos de Moche. Son tres entornos muy distintos y cercanos entre sí.
Es una ciudad que invita a conocer el norte peruano con algo de profundidad. Una casona muestra cómo vivían las familias acomodadas; las huacas, las imágenes con las que los sacerdotes expresaban su poder. En la mesa aparecen pescados y sopas contundentes. Al noroeste, Huanchaco ofrece una salida al mar o un lugar donde quedarse más tiempo.
Detrás de las fachadas
La Plaza de Armas sirve como punto de partida para recorrer las calles alrededor del jirón Pizarro. Fíjate en los grandes portones y ventanales de las casonas. Sus edificios reúnen épocas diferentes: a las construcciones coloniales se añadieron reformas con las que las familias adaptaron sus viviendas a nuevos gustos.
El MUCEN Trujillo, en la Casa Urquiaga de Pizarro 446, permite entrar en ese mundo doméstico. Tres patios forman parte de la distribución de la casa. La colección reúne cerámica precolombina, pinturas, vajilla y mobiliario de siglos posteriores. El comedor y la habitación también cuentan la vida de sus habitantes. Ayudan a poner personas detrás de esas grandes fachadas.
La Casa de la Emancipación se reconoce por sus ventanales de fierro forjado. Participó en la historia de la temprana república: en 1823 albergó el Congreso y el gobierno de Riva Agüero. Puedes incluir su fachada en el paseo; la Fundación BBVA, responsable del inmueble, informa actualmente que está cerrada al público.
Chan Chan: una capital de tierra
Chan Chan fue la capital del reino chimú. Sus altos muros de tierra encerraban conjuntos palaciegos con plazas, depósitos y reservorios. Los relieves y la sucesión de espacios abiertos y cerrados dan carácter al recorrido. Aquí interesa cómo funcionaba una gran ciudad: dónde se vivía y trabajaba, y quién podía entrar en cada espacio. Los templos de Moche cuentan otra historia.
Huaca de la Luna: color y rituales
Las Huacas de Moche se encuentran junto al Cerro Blanco. Los relieves pintados de Huaca de la Luna representan divinidades, guerreros y prisioneros, y acercan al mundo religioso mochica. Los sacrificios humanos forman parte de la explicación. Huaca del Sol es la otra gran construcción de adobe del conjunto.
Entre las dos huacas hubo una ciudad con calles, viviendas y talleres. Los objetos excavados que reúne el Museo Santiago Uceda Castillo amplían ese contexto. El proyecto arqueológico publica entradas separadas para Huaca de la Luna y el museo. El nombre conjunto ‘Sol y Luna’ no significa que una visita entre en ambos templos.
Sopas y pescados para el almuerzo
El shámbar es una sopa sustanciosa con menestras y carne; la sopa teóloga se prepara con pava. Ambas forman parte de la cocina norteña y son buenas opciones para probar un plato distinto durante el almuerzo. En la costa también destacan el ceviche, con pescado marinado en cítricos, y el sudado, una preparación caliente de pescado.
Big Ben California ofrece cocina norteña en Los Geranios 263, en la urbanización California. Queda fuera del paseo por los alrededores de la Plaza de Armas. El restaurante tiene otra sede en Huanchaco: elige la dirección que encaje con la zona donde vayas a estar.
¿Alojarte en Trujillo o en Huanchaco?
Trujillo encaja si quieres tener las calles históricas y los museos cerca del alojamiento. Huanchaco resulta una alternativa si prefieres dedicar más tiempo al mar o a clases de surf. Desde ambas bases necesitarás transporte para Chan Chan y las Huacas de Moche, situadas en direcciones diferentes. Al reservar una excursión, pide el detalle de los lugares incluidos, especialmente el museo y Huaca de la Luna. Así podrás valorar a qué se dedica el tiempo de la visita.
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